miércoles, 30 de mayo de 2012

Cinco años pasaron

Llegó el momento, un alivio de no albergar alambres en la boca, adheridos a los dientes, anillos metálicos que rodeaban las muelas, dos arriba y dos abajo, en ese principio todos estaban apeñuscados, y no era sólo eso, mordida abierta y mentón desviado, el trabajo era difícil, se veía interminable, y la verdad ese proceso comenzó en los años 90, con unos "aparatos" como paladares para mejorar la mordida y el crecimiento maxilar, eso como que nunca dio los resultados esperados, y pues claro, los años transcurrían y los dientes se iban arrumando, uno no se da cuenta, pero ese paso de los días era la muestra del cambio que debía ocurrir.

En el 2007 era el momento propicio para iniciar el tratamiento; puede que le dé mucha trascendencia a este asunto, pero tener los dientes casi como encarcelados con delgados barrotes, latas que chuzaban labios y rasgaban piel, no es chévere, por eso la liberación dental era algo anhelado desde hace tiempo. La cirugía era como el punto final, pero faltaba ese peldaño, extraer los brackets, y por fin sucede; una calma en la boca, dientes que descansarán. Los agradecimientos para Diego García, ortodoncista, también para Carlos Dueñas, cirujano maxilofacial, un esfuerzo de muchos para uno, gracias por el gran trabajo realizado, todo el reconocimiento, sin duda grandes personajes.

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