sábado, 29 de diciembre de 2012

¿Y por qué pasa lo mismo?

Uno de los grandes inconvenientes de los últimos años es forjar relaciones, que no aparentan nada importante, pero que con el paso de los días se vuelven interesantes, los diálogos informales cobran atención, y posteriormente se hacen infaltables en momentos determinados. Eso pasa con las personas, que se convierten de a poco en necesarias y hasta hacen falta enormemente.

Los sentimientos cambian y es terrible tener a la persona que uno quiere al lado y no poder abrazarla, es una impotencia que hace forzar los sentimientos y luchar con las emociones, un sufrimiento silencioso, por saber que está en brazos de otro, pudiendo compartir acciones agradables con uno. Por momentos tan distante, casi inalcanzable, que dan ganas de cogerla y abrazarla, pero son pensamientos y acciones que se tienen que controlar, una cordura paciente que en cualquier momento terminará, para bien o para mal.

un respeto y una prudencia que no sé, si sea buena o mala para la finalidad, no dar a entender...
Pasaron muchos días, y todo sigue igual quizás el sentimiento por momentos disminuya, pero hay pequeños gestos o acciones que lo reavivan, pero en general no pasa nada, lamentable, pero la desdicha debe acabar algún día. Cuando las sensaciones no son las mismas, y se añora el estado anímico normal, tranquilo, sin pensar en ninguna, claro que es necesario tener que pensar en alguien, es fundamental para tener una motivación, una alegría, que se sientan los insectos voladores en el estómago, es entretenido, pero doloroso cuando no hay interacción de ideas constantemente. Al final, no quería que fuera una anécdota más...

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